Mientras en el mercado aparecen nuevas gotas que prometen mejorar la visión cercana por apenas unas horas y con fórmulas estandarizadas, el Método Benozzi se diferencia por su enfoque médico, personalizado y con más de dos décadas de respaldo clínico.
Por Redacción
Para entender en qué consiste, cómo actúa y por qué no es una solución “exprés”, fuimos a las fuentes y hablamos con una de las máximas referentes en el tema: la doctora Giovanna Benozzi.
¿En qué consiste el Método Benozzi y cómo actúa sobre la presbicia?
La presbicia aparece cuando el ojo pierde, con el paso de los años, la capacidad de enfocar de cerca.
Es como si el sistema de enfoque del ojo se volviera más rígido y lento. El resultado es conocido: dificultad para leer, usar el celular o ver de cerca sin anteojos.
El Método Benozzi, desarrollado en Argentina y el primero a nivel mundial, con patentes que datan de los 2000’s, ayuda a mejorar esta situación actuando de manera natural y equilibrada sobre el ojo.
En términos sencillos, el tratamiento hace tres cosas importantes:
1. Mejora el enfoque de cerca.
El Método Benozzi utiliza gotas que ayudan a que el ojo recupere parte de su capacidad para enfocar objetos cercanos. Esto permite que muchas personas puedan leer o realizar tareas de cerca con mayor comodidad y nitidez durante varias horas al día.
2. Lo hace de forma equilibrada, no forzada.
A diferencia de otras gotas que usan una sola sustancia en una dosis fija para todos, el Método Benozzi combina dos medicamentos que trabajan juntos.
Esta combinación permite mejorar la visión cercana sin generar un esfuerzo excesivo en el ojo, ayudando a reducir molestias como dolor de cabeza, visión borrosa o incomodidad ocular.
3. Se adapta a cada persona.
No todas las personas con presbicia son iguales. Por eso, el Método Benozzi cuenta con distintas concentraciones, y antes de indicarlo se realiza una evaluación clínica completa.
El Método Benozzi, realmente tiene trayectoria clínica. Lleva más de 20 años en uso, con más de 30.000 pacientes tratados, muchos de ellos con más de una década de seguimiento, y sin reportes de efectos adversos graves. Además, cuenta con varias publicaciones científicas y estudios presentados en congresos internacionales que avalan su eficacia y seguridad en la vida real.
¿La fórmula de las gotas es personalizada según el paciente o es una misma formulación que funciona para la mayoría de los casos?
Las gotas utilizadas en el Método Benozzi se preparan de forma magistral y personalizada para cada paciente. Esta formulación utiliza una combinación de dos fármacos, diseñada para potenciar beneficios y reducir efectos adversos. Ofreciendo un mecanismo de acción dual y enfocándose no solamente en el efecto de reducción del tamaño de la pupila, sino también sobre el músculo ciliar quien es el responsable de modificar el cristalino para lograr enfocar en distancia cercana, sin afectar las otras distancias.
Se ofrece en tres concentraciones distintas, lo que permite personalizar el tratamiento según las necesidades y características de cada paciente. Por eso es indispensable la consulta con un oftalmólogo capacitado en el Método Benozzi: el médico evalúa el grado de presbicia, la salud ocular general y otros factores del paciente, y en base a eso indica la formulación y dosificación adecuada. Esta personalización garantiza los mejores resultados en el menor tiempo posible para cada caso.
¿Qué tipo de pacientes pueden beneficiarse más con este tratamiento?
Por lo general, se benefician más las personas entre 40 y 65 años que empiezan a notar la dificultad para enfocar de cerca y que no presentan otras enfermedades oculares importantes. Por ejemplo, pacientes sanos con presbicia incipiente o moderada, que desean evitar el uso de anteojos para leer, son ideales para el Método Benozzi. Es importante que el ojo esté estructuralmente sano y que se realice un examen oftalmológico completo para detectar posibles contraindicaciones.
El Método Benozzi no es adecuado para todas las personas. Por ejemplo, no pueden beneficiarse quienes ya no tienen su lente natural del ojo, como los pacientes operados de cataratas, a quienes se les colocó un lente artificial.
Tampoco es la mejor opción para personas con miopía muy alta, ni para quienes tienen hipermetropía o astigmatismo muy marcados, ya que estas condiciones pueden limitar los resultados del tratamiento.
En cambio, las personas que se hayan operado con láser para dejar de usar anteojos (como LASIK) sí pueden usar el Método Benozzi, siempre que conserven en buen estado el lente natural del ojo y la retina.
Por eso, antes de indicar el tratamiento, es fundamental una evaluación médica, que permita confirmar si el Método Benozzi es una buena opción para cada caso en particular.
En síntesis, los mejores candidatos son hombres o mujeres de mediana edad con presbicia y ojos sanos, que quieran recuperar la visión cercana sin depender de lentes.
¿En cuánto tiempo empiezan a notarse los cambios y cuánto dura el efecto? Esta es una pregunta tramposa para que aclares que no es como las que están en el mercado.
Las gotas actúan de manera gradual y equilibrada sobre el ojo. Tras aplicarlas, el efecto comienza a sentirse en aproximadamente 20 a 30 minutos.
A partir de ese momento, muchas personas notan una mejora evidente en la visión cercana, lo que facilita leer, trabajar, usar pantallas o realizar tareas de precisión.
La mejoría visual puede durar hasta 6 horas, lo que permite organizar el uso del tratamiento según las actividades diarias.
Por eso, el Método Benozzi puede utilizarse dos a tres veces al día, siempre bajo indicación médica, acompañando los distintos momentos en los que se necesita ver bien de cerca.
A diferencia de otras gotas que ofrecen una única fórmula para todos, el Método Benozzi utiliza una combinación de medicamentos y distintas concentraciones, lo que permite ajustar el tratamiento a cada persona. Esto se traduce en mayor control del efecto y, en muchos casos, mejor tolerancia.
¿El método reemplaza por completo a los lentes para cerca o los complementa?
El objetivo del Método Benozzi es que la persona reemplace la necesidad de utilizar los anteojos para ver de cerca. Esto lo logra en la gran mayoría de los casos, sobre todo en quienes solamente tienen presbicia. Podemos decir que reemplaza a los anteojos en las actividades cotidianas: desde leer el diario hasta mirar el celular o coser, todo eso se puede volver a hacer sin anteojos una vez que las gotas han hecho efecto.
Sin embargo, cada paciente es único y en algunos casos además de presbicia, presentan alguna ametropía (miopía, astigmatismo, hipermetropía). En esos casos se puede complementar el tratamiento con gotas para la presbicia en combinación con el tratamiento de la ametropía según cada caso (Lentes de contacto, anteojos o cirugías).
¿Qué controles o cuidados previos necesita un paciente antes de comenzar el tratamiento?
Antes de iniciar, es fundamental realizar un examen oftalmológico completo por un oftalmólogo capacitado para aplicar el Método Benozzi. En esa primera consulta se evalúa su visión, la salud general de sus ojos y se realiza una prueba para evaluar la respuesta al tratamiento. Esa evaluación indicará si es posible ofrecer el tratamiento a esa persona en particular y bajo qué condiciones. El paciente deberá volver otro día a realizar distintos estudios para confirmar que es un buen candidato y planificar el tratamiento de forma segura, descartando contraindicaciones para comenzar con el tratamiento. Una vez indicado el tratamiento, deberá acudir a controles periódicos con su médico tratante.
En resumen, el paciente necesita una valoración oftalmológica integral previa, para confirmar que es un buen candidato y planificar el tratamiento de forma segura. Ningún paciente debería comenzar a usar estas gotas sin antes pasar por estos controles profesionales.
Porque el Lujo Silencioso tiene como prioridad el cuidado personal, le consultamos a la Dra. Sobre el cuidado de los ojos en verano.
¿Cuáles son los principales riesgos para los ojos durante el verano?
En verano nuestros ojos enfrentan varios riesgos importantes debido a las condiciones ambientales y las actividades típicas de la temporada.
Para empezar, la radiación ultravioleta (UV) del sol es mucho más intensa – la mayor exposición al sol puede dañar la superficie ocular y la córnea y a largo plazo contribuye al desarrollo de cataratas y otras lesiones. En segundo lugar, son comunes las infecciones o conjuntivitis veraniegas: el clima cálido y húmedo favorece la proliferación de virus y bacterias, y actividades como nadar en piscinas concurridas o compartir toallas pueden exponernos a gérmenes que causan conjuntivitis infecciosa. Otro riesgo es la irritación por el cloro de las piscinas o la sal del mar: estas sustancias pueden enrojecer y resecar los ojos tras un chapuzón prolongado, especialmente si abrimos los ojos bajo el agua. También el aire seco, el viento y el polvo típicos de algunas zonas en verano son dañinos: la combinación de calor, baja humedad y partículas en el aire puede generar sequedad ocular, sensación de arena en los ojos e irritación de la conjuntiva. Por último, no hay que olvidar las alergias oculares estacionales: en verano suelen circular alérgenos (polen de ciertas flores, pastos, polvo en el ambiente) que desencadenan alergia en personas sensibles, causando picazón, lagrimeo y ojos rojos.
En resumen, los ojos en verano están expuestos a más UV, mayor riesgo de infecciones, irritantes químicos(cloro/sal), factores de sequedad ambiental y alérgenos, todos los cuales pueden afectar nuestra salud ocular si no tomamos precauciones.
¿Qué recomendás para proteger la vista del sol y de la radiación UV?
La protección solar de los ojos es fundamental. Es recomendable usar siempre lentes de sol con filtro 100% UV, incluso en días nublados, porque la radiación UV atraviesa la nubosidad, pero sobretodo ante la exposición a superficies muy reflectivas como pueden ser la arena, la superficie del mar, la nieve. Es importante que sean anteojos homologados, de buena calidad, que bloqueen tanto UVA como UVB – fijarse que tengan la certificación. Además, conviene elegir anteojos de sol de armazón amplio o envolvente, de modo que cubran bien el ojo y también bloqueen la luz que pudiera entrar por los costados.
Otro consejo es usar sombrero o gorra cuando estemos al aire libre; esto brinda una sombra adicional sobre los ojos y reduce aún más la radiación que llega desde arriba. Por supuesto, evitar mirar directamente el sol en cualquier momento (especialmente durante eclipses o atardeceres, cuando puede parecer inofensivo pero no lo es).
Y así como cuidamos nuestra piel con protector solar, debemos acostumbrarnos a cuidar nuestros ojos con estas barreras físicas. Con estas medidas – lentes oscuros de calidad, sombrero y sentido común en los horarios – podemos disfrutar del verano sin comprometer la salud ocular.
¿Cómo afecta el polvillo o el aire seco y qué podemos hacer para prevenir la irritación?
El polvo y el aire seco típicos del verano pueden afectar nuestros ojos resecando la superficie ocular e irritando la conjuntiva. Cuando el ambiente está muy seco (por el clima caluroso o por el aire acondicionado constante), la película lagrimal se evapora más rápido, causando síntomas de ojo seco: ardor, picazón, sensación de arenilla, lagrimeo y enrojecimiento. Si además hay polvillo en el aire, estas partículas ingresan al ojo y pueden provocar irritación mecánica (esa sensación molesta de tener “algo en el ojo”), e incluso desencadenar alergias si la persona es sensible al polvo.
Para prevenir la irritación por estas causas, lo principal es mantener los ojos lubricados: se puede usar lágrimas artificiales (gotas humectantes) varias veces al día para compensar la sequedad. También conviene proteger los ojos del viento y el polvo usando lentes (ya sean de sol o lentes transparentes si es de noche); los anteojos actúan como barrera física y reducen la cantidad de aire seco y partículas que golpean la superficie ocular.
Otro consejo es evitar que el aire acondicionado orientado directamente a la cara – por ejemplo, en el auto dirigir las ventilaciones hacia abajo o hacia otro lado, no hacia los ojos. Mantener una buena hidratación general bebiendo suficiente agua ayuda, porque si estamos bien hidratados nuestros ojos también estarán menos secos. En entornos con mucho polvo, además de anteojos, podría ser útil usar anteojos tipo máscara (como los que se usan para andar en bici) que sellan más alrededor de los ojos en casos extremos. Y siempre que sintamos los ojos cargados de suciedad tras una tormenta de polvo o similar, lavarlos con agua fresca puede aliviar y quitar residuos.
En resumen, el aire seco y el polvillo causan sequedad e irritación, pero podemos mitigarlo manteniendo los ojos húmedos con lágrimas artificiales, protegiéndolos con lentes y evitando corrientes de aire directo sobre la cara.
¿Qué tan comunes son las alergias oculares estivales y cómo distinguirlas de una infección?
Las alergias oculares en época estival son bastante comunes. De hecho, las alergias son una de las causas más frecuentes de picazón de ojos en verano, debido al alto nivel de alérgenos como pólenes, esporas, polvo, etc. Mucha gente presenta lo que llamamos conjuntivitis alérgica: ojos rojos, que pican mucho, lagrimean y a veces se hinchan los párpados.
Poder distinguir una alergia de una infección ocular (conjuntivitis infecciosa) es importantísimo para darle el manejo adecuado. En la alergia típicamente predomina la picazón intensa; el paciente no puede dejar de rascarse o frotarse los ojos, y la secreción ocular es acuosa (lagrimeo) pero no purulenta. Suele afectar ambos ojos a la vez y puede acompañarse de otros síntomas alérgicos como estornudos, mucosidad nasal o picor en la garganta. Además, algo clave: la conjuntivitis alérgica no es contagiosa. En cambio, en una conjuntivitis infecciosa (causada por virus o bacterias) es común que haya secreción más espesa o con pus.
Por ejemplo, si por la mañana los párpados amanececen pegados por secreciones amarillentas, pensamos en una conjuntivitis bacteriana. Las conjuntivitis virales pueden dar mucha rojez y lagrimeo, pero a menudo vienen acompañadas de síntomas de resfriado (dolor de garganta, fiebre baja) y ganglios inflamados cerca del oído; además, típicamente comienzan en un ojo primero y luego pasan al otro. Otra diferencia es que una infección sí puede dar molestia al parpadear o sensación de arena más pronunciada, y en algunos casos dolor moderado, mientras que la alergia es más “prurito” (picor) que otra cosa. Y por supuesto, las infecciones son contagiosas: si en la familia o en la oficina varias personas presentan conjuntivitis, pensamos en un virus o bacteria en circulación, no en alergia.
En resumen, la alergia ocular suele manifestarse con picor intenso, lagrimeo y ambos ojos involucrados, sin pus; la infección suele mostrar secreción purulenta, puede empezar en un solo ojo, y a veces viene con síntomas generales. Ante la duda, siempre es mejor consultar al oftalmólogo para un diagnóstico seguro – pero estos indicios nos orientan sobre la causa probable.
¿Hay hábitos simples —pero realmente efectivos— para cuidar los ojos en esta época del año?
¡Sin duda! Estos son varios hábitos sencillos que ayudan mucho a proteger la salud ocular en verano:
Estas son medidas simples: gafas de sol, higiene, no refregar los ojos, hidratación... pero todas suman para que tus ojos pasen un verano sano. Adoptándolas a diario, realmente se logra prevenir la mayoría de los problemas oculares veraniegos y disfrutar de la temporada con una visión clara y confortable.
La doctora Giovanna Benozzi es médica oftalmóloga, referente del Método Benozzi para el tratamiento de la presbicia. Con formación y trayectoria en salud visual, se especializa en el abordaje médico personalizado de la presbicia mediante el uso de gotas oftálmicas, un método desarrollado en Argentina con más de 20 años de respaldo clínico y reconocimiento internacional.
Hasta la próxima!
La Señora del Lujo Silencioso
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